A veces, un mensaje espiritual nos llena de alegría, ligereza y una profunda sensación de expansión interior.
Pero otras veces sucede exactamente lo contrario.
Eso fue lo que me ocurrió hoy.
Después de leer un mensaje de Los Creadores, en lugar de sentir la elevación que esperaba, apareció una ola de inquietud, inseguridad y desesperanza.
Y dentro de mí surgió con mucha claridad una frase:
«Esto no funciona para mí…»
Al principio me pareció extraño.
¿Cómo puede un mensaje lleno de luz despertar emociones tan difíciles?
Sin embargo, esa pregunta terminó llevándome a una reflexión mucho más profunda.
¿Por qué puede aparecer ansiedad después de un mensaje espiritual?
La respuesta breve sería:
Porque un mensaje espiritual no siempre despierta solamente emociones agradables. También puede tocar nuestras creencias, dudas, miedos, decepciones y conflictos internos.
Si un mensaje habla de confianza, pero dentro de nosotros existe inseguridad, ese contraste puede hacerse mucho más evidente.
El mensaje dice:
«Confía».
Y algo dentro responde:
«Ya he confiado… ¿pero dónde están los resultados?»
El mensaje habla de posibilidades.
Y nuestra voz interior contesta:
«Yo no las veo».
El mensaje habla de avanzar hacia una realidad mejor.
Y de pronto aparece:
«A mí no me funciona así».
Tal vez sea precisamente ahí donde comienza la parte más interesante de la reflexión espiritual.
El mensaje de Los Creadores sobre nuestra guía interior
En el mensaje «No hay una sola Tierra que se esté dividiendo… Hay infinitas Tierras», Los Creadores, canalizados por Daniel Scranton, hablan de confiar en nuestra propia guía interior.
Una idea resonó especialmente conmigo:
Confiar en nuestro corazón y prestar atención a lo que sentimos.
El mensaje propone escuchar el cuerpo, el corazón, los sentimientos y la alegría como formas de orientación interior.
Pero entonces surgió una pregunta:
¿Qué ocurre cuando escuchas tu interior y, en lugar de alegría, encuentras miedo?
¿Y si en lugar de inspiración aparece inseguridad?
Tal vez no tengamos que expulsarla inmediatamente.
¿Y si un mensaje espiritual funciona como un diapasón?
Entonces apareció en mi mente la imagen de un diapasón.
Un diapasón no crea la cuerda.
Simplemente hace vibrar aquello que ya es capaz de resonar con su frecuencia.
Quizá algunos mensajes espirituales funcionen de una manera parecida.
Nos hablan de amor y de repente vemos nuestro miedo.
Nos hablan de confianza y aparece nuestra inseguridad.
Nos hablan de libertad y descubrimos nuestras propias limitaciones.
Nos hablan de posibilidades infinitas y algo dentro de nosotros responde:
«Esto no funciona para mí».
Entonces aparece una perspectiva diferente.
Quizá una reacción difícil no signifique que el mensaje «no funcionó».
Quizá funcionó como un espejo.
Olas de energía: ¿son mías o colectivas?
Cuando sentí aquella inquietud y desesperanza apareció otra pregunta:
«¿Es esta energía mía o estoy percibiendo una especie de ola colectiva?»
Dentro de ciertas corrientes espirituales y esotéricas existe la idea de que podemos volvernos más sensibles al ambiente, a las emociones de otras personas o a lo que se denomina energía colectiva.
Para mí, es una forma interesante de explorar la experiencia.
Pero comprendí algo importante:
No necesito decidir inmediatamente de dónde procede una sensación.
Sentir algo intensamente no nos permite saber con certeza cuál es su origen.
Por eso, en lugar de preguntar:
«¿Es mío o pertenece a alguien más?»
puedo preguntarme:
«¿Qué está resonando dentro de mí en este momento?»
«Lo siento, pero no tengo que convertirme en ello»
Esta idea se convirtió en el centro de mi reflexión:
«Puedo sentir esto sin identificarme con ello».
Puedo sentir ansiedad sin ser la ansiedad.
Puedo experimentar desesperanza sin convertirme en la desesperanza.
Puedo sentir inseguridad sin permitir que defina quién soy.
Y también puedo sentir alegría y expansión sin intentar aferrarme a ellas para siempre.
Podemos observar estos estados como olas de nuestra experiencia.
Llegan.
Cambian.
Y finalmente pasan.
¿Qué ocurrió cuando dejé de luchar contra la ola?
Decidí no decirme:
«Tienes que pensar en positivo».
Tampoco intenté obligarme a regresar inmediatamente a una supuesta «vibración alta».
Ni discutí con aquella voz que decía:
«Esto no funciona para mí».
Simplemente observé.
¿Qué estoy sintiendo ahora?
¿Dónde lo siento en mi cuerpo?
¿Qué parte de mí ha tocado este mensaje?
Y poco a poco algo empezó a cambiar.
Después de aquella ola difícil apareció alivio.
Después, calma.
Y finalmente mi estado de ánimo comenzó a elevarse.
La ola había pasado.
Y ese movimiento se convirtió en una parte importante de mi experiencia.
El camino espiritual quizá no consista en estar siempre en una «vibración alta»
A veces creamos una expectativa extraña alrededor del crecimiento espiritual.
Pensamos que, si estamos haciendo todo correctamente, deberíamos permanecer constantemente en el amor, la alegría y las llamadas «altas vibraciones».
Y cuando aparecen el miedo, la duda o la desesperanza, pensamos que algo está mal.
¿Pero qué ocurre si no es así?
Tal vez la práctica espiritual no consista en dejar de experimentar emociones difíciles.
Quizá consista en aprender a encontrarnos con ellas de forma consciente.
La luz no siempre elimina la sombra.
A veces simplemente permite verla.
Cómo trabajar con las olas internas
1. Reconocer la ola
En lugar de pensar:
«Algo está mal conmigo».
Puedo decir:
«En este momento estoy sintiendo una ola de ansiedad».
2. No decidir inmediatamente de dónde viene
No necesito etiquetarla enseguida como:
«Es mía».
«Es de otra persona».
«Es colectiva».
Puedo decir:
«Todavía no lo sé. Voy a observar».
3. Volver al cuerpo
¿Dónde siento esta experiencia?
¿En el pecho?
¿En el estómago?
¿En la garganta?
¿Es tensión, calor, frío o presión?
El cuerpo puede devolvernos de nuestras interpretaciones a la experiencia presente.
4. Observar la resonancia
En lugar de preguntar:
«¿Cómo puedo eliminar esto rápidamente?»
puedo preguntarme:
«¿Qué está resonando dentro de mí?»
5. Permitir que la ola cambie
Sin luchar contra ella.
Sin aferrarme a ella.
Sin construir inmediatamente toda una historia alrededor de la sensación.
Simplemente observando su movimiento.
Tres preguntas que cambiaron mi reflexión
Después de esta experiencia me quedé con tres preguntas:
¿Qué esperaba que sucediera?
¿Qué sucedió realmente?
¿Qué deseo de verdad en este momento?
Parecen preguntas sencillas.
Pero muchas veces, entre nuestras expectativas y nuestra realidad, se encuentra precisamente ese lugar donde nace la frase:
«Esto no funciona para mí».
Quizá ese sea uno de los lugares que más merece nuestra atención.
Cuando un mensaje se convierte en un espejo
Ahora veo los mensajes espirituales de una manera un poco diferente.
Tal vez su valor no esté únicamente en hacernos sentir elevados durante unos minutos.
A veces un mensaje puede convertirse en un diapasón.
Otras veces, en un espejo.
Y algunas veces puede convertirse en una pregunta para la que todavía no tenemos respuesta.
Por eso, si después de leer un mensaje lleno de luz aparece de repente una emoción difícil, quizá no tengamos que huir inmediatamente de ella.
Podemos decir:
«Está bien. Te escucho. Muéstrame qué parte de esto no funciona para mí».
Y después escuchar.
La comprensión que me llevo
Hoy me quedo con una frase:
Puedo sentir una ola sin convertirme en ella.
Puedo sentir alegría.
Puedo sentir dudas.
Puedo experimentar expansión.
También puedo encontrarme con la desesperanza.
Todos esos estados cambian.
Quizá la verdadera sensibilidad espiritual no consista en percibir únicamente las llamadas «frecuencias altas».
Tal vez consista en sentir diferentes olas sin perderme a mí mismo dentro de ellas.
Entonces la pregunta deja de ser únicamente:
«¿Qué energía estoy sintiendo?»
Y se transforma en algo más profundo:
«¿Quién dentro de mí está observando todas estas olas?»
Quizá ahí comience la verdadera reflexión.
¿Te ha sucedido algo parecido?
¿Alguna vez has leído un mensaje espiritual, meditado o realizado una práctica esperando sentir paz y, en cambio, aparecieron ansiedad, dudas o resistencia interior?
Antes de intentar eliminarlas, prueba a preguntarte:
«¿Qué ha tocado esto dentro de mí?»
Quizá la respuesta resulte incluso más reveladora que el propio mensaje.
Este artículo es una reflexión personal. Expresiones como «olas energéticas», «frecuencias» y «energía colectiva» se utilizan desde una perspectiva espiritual y esotérica para describir experiencias subjetivas, y no como afirmaciones de fenómenos científicamente establecidos.